Los vinos Cara Sucia en un asado de obra

Uno de los rituales mas tradicionales de una obra en construcción es la llegada del viernes para hacer un asadito. El aroma es atrapante y si le sumás vinos sin vueltas como los Cara Sucia, la experiencia sublime.

Por supuesto, el asado va con vino. «Si falta combustible las paredes salen torcidas» bromea el capataz. Pero, sin entrar en detalles de la obra en sí, quiero intentar transmitir en este post, la experiencia de vivir un asado de obra.

Llegamos a la obra a las 11:00 y el capataz, asador designado, tenía una chapa en el piso, atrás de unas pilas de ladrillos, con algunas maderas ya encendidas. Inmediatamente, bajé del auto el carbón y se empezó a alimentar el fuego.

Cuatro ladrillos harían de soporte a la parrilla que fue limpiada con un pedazo cartón de una bolsa de cemento. La carne, que por cierto era un vacío y unas tiras de asado, fue salada y acomodada en la parrilla, cuando la brasas estuvieron listas. También sumamos unos chorizos.

Asado de obra

Mientras las brasas hacía su trabajo, uno de los obreros improvisó un alero al lado del obrador con maderas y rafia para generar un espacio de sombra. Luego otros cuatro ladrillos harían de soporte a un pallet que sería nuestra mesa.

Finalmente en el centro de la mesa se puso una pieza de porcelanato grande que usaríamos de tabla para «caranchear».

Los vinos Cara Sucia

Bajo el lema «La vuelta a los orígenes», los hermanos Durigutti crearon una línea de vinos que reivindica la zona Este, precisamente, Rivadavia, de donde ellos son oriundos.

Durigutti Cara Sucia

Se trata de una línea de vinos de cepas tradicionales con poca intervención y pensados para “acercar a más gente la historia de los viñedos de Rivadavia con vinos simples y ricos para disfrutar en lo cotidiano”, comentó Pablo Durigutti.

“La idea es que cada uno los beba como prefiera, en copa, en vaso, solo o con hielo. Son vinos ideales para todo el año y en especial para el verano”.

No hay mucho mas que agregar a lo que dice el enólogo. El asado de obra con los Cara Sucia en vaso con hielo, fue la mejor experiencia.

Cara Sucia Nebbiolo 2020

Llevé tres ejemplares con la idea de probarlos todos. Empecé descorchando el Nebbiolo. Variedad típica italiana con muy poca superficie plantada en el país. El que más me gustó. Fresco, mucho sabor a frutillas, bajo alcohol, buena acidez y extremadamente fluido. Se fue muy rápido.

Cara Sucia Nebbiolo

Cara Sucia Sangiovese 2020

Ya con los choris al pan y bajo la sombra de la rafia, seguimos con el Sangiovese. Un vino con la misma línea de frescura y jugosidad. Notas de cereza recién cosechada invaden la nariz y el paladar. Para tomar bien fresco.

Cara Sucia Sangiovese

Cara Sucia Cereza 2020

Por último con la carne en la «tabla», seguimos con Cara Sucia Cereza. Elaborado con uva cereza de parrales de 1940 de Santa María de Oro, Rivadavia. El vino sigue el hilo conductor de la línea, marcado por la bebibilidad, pero a diferencia de los otros, presenta notas dulces, que me hicieron acordar a los chupetines bolita de frutilla. Peligrosísimo, porque pasa muy rápido.

Cara Sucia Cereza

Terminamos el asado con un saldo super positivo. Los vinos ricos y la experiencia, superadora. Haber compartido la vivencia junto a mi familia fue sumamente enriquecedora y sin dudas, un mimo para los obreros que pasan horas al rayo del sol haciendo mucho más que levantar paredes.

Esteban Bruno

Soy Lic. en Sistemas metido en el mundo del vino desde febrero de 2010. Me capacité en C.A.V.E. y junto a Maximiliano García hacemos El Vino del Mes. En el blog me encargo del diseño, edición, redacción y creación de contenidos. Llevo adelante las redes sociales de @elvinodelmes. Soy ilusionista y creador de #MagiayVino (@magiayvino). Toco la guitarra. Soy miembro fundador de Argentina Wine Bloggers y realizo las gráficas y algunas tareas de Community Manager.

2 comentarios sobre «Los vinos Cara Sucia en un asado de obra»

  1. Hola, buenos días.
    Me gusta el blog, sos un amigo, pero después de leer la nota, el título me superó.
    Vinos de más de $ 600, la línea de vinos más costosa de Rivadavia, en un asado de obra es una obra de ciencia ficcción.
    Más bien que los obreros contentos si los Vinos están buenos, pero realmente no sé si se pasa de tetras en los asados de obra. Quizás hasta un lindo Estancia Mendoza bivarietal o como una locura un varietal.
    Abrazo!!

    1. Sin dudas que no pasan del Tetra, o la fila de abajo de vinos masivos y a granel.
      Yo organicé el asado, y aproveché para probar estos vinos.
      Así como llevé los Cara Sucia, podría haber llevado Angélica Zapata.
      Lo importante no fue el vino en sí sino la experiencia compartida con mi familia.
      Al margen más de 600 sólo está el Blend de cepas tradicionales. Estos están 490. Igual entiendo tu punto.
      Abrazo Cuervo.

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