Gran Chardonnay en oficinas de Rosell Boher

Recuerdo aquel almuerzo en El Estrebe cuando nos presentaban
el  Casa Boher Gran Reserva 2013, que una
de las tantas preguntas que se tiraron en la mesa  fue “¿Porque no vinifican Chardonnay?”.  Esta inquietud obviamente surge a raíz de la
gran calidad ya conocida de los espumantes Boher (elaborados únicamente con
Chardonnay y Pinot Noir).  La respuesta
fue que ya íbamos a tener novedades y ahí quedo… [ver nota]
Bueno las novedades llegaron al fin! El 22 de agosto como
parte de los AWB nos dieron cita en las oficinas de Rosell Boher para
presentarnos el Casa Boher Gran Chardonnay 2016. Que linda manera de cortar la
semana y terminar un martes!.
Para esto ya habíamos confirmado a Miguel Weiskind nuestra
asistencia por mail, luego también la volvimos a confirmar cuando nos
encontramos con Miguel y con Carlos Oliva en la Feria de Vinos de Alta Gama y
por último reconfirmamos nuevamente a través de otro mail, pero no… no
estábamos nada ansiosos!!!!
Nos encontramos con Nicolás Orsini para ir juntos. Llegamos temprano debido a las cercanías de nuestro trabajo
con las oficinas, nos reciben Miguel Weiskind y Carlos Oliva. Y como para
empezar a charlar y esperar al resto de los invitados nos convidaron con
espumante Casa Boher Extra Brut que en la etiqueta luce una medalla con los 93
puntos Atkin
. Un espumante de método tradicional, elaborado con uvas del Valle
de Uco en un 70% Pinot Noir y 30% Chardonnay 
y 18 meses sobre borras. Nariz con delicadas notas de pan tostado y
frutas blancas. En boca: burbuja delicada, franco con su nariz y largo final
con excelente acidez.
Carlos nos cuenta que tenía pensado maridar el Gran
Chardonnay con un servicio de sushi que estuvo a cargo de Roy Asato responsable
de Asato Sushi (Olivos) que para toda la mesa fue un muy grato descubrimiento,
quedamos todos encantados.
Cuando ya estábamos todos los AWB presentes (Diego M., Francisco, Diego P., Nicolás, Esteban y yo), llegó el turno del protagonista de la noche, Casa Boher Gran
Chardonnay 2016
, compuesto 100% por Chardonnay proveniente de una selección de
parcelas de Finca los Arboles de viñedo propio de Casa Boher en Valle de Uco,
con un paso de  12 meses por barricas de
roble francés y americano de primer uso. Nos cuentan que las uvas fueron
cosechadas antes de tiempo, ya que por las lluvias del 2016 podrían verse
afectada la sanidad de las mismas. Es una producción limitada de 4000 botellas
así que señores… procuren hacerse de un ejemplar porque vale la pena.
De color dorado, ya por nariz te conquista: mantecoso con
notas de fruta blanca y un toque floral. En boca amable, untuoso, con su
“manteca” (justa: sin molestar, ni invadir),  fresco gracias a su acidez, una punta cítrica;
muy buena persistencia. Buen equilibrio entre fruta y madera sin que esta llegue
a molestar u opacar. Aplausos para Alejandro “Pepe” Martínez Rosell por seguir
demostrando que no solo tienen buenas espumas, sino que también están a la
altura en la elaboración de los vinos que venimos probando, sabiendo que es
todo un desafío al tener, los consumidores, la vara muy alta con las burbujas
de la bodega.
El sugerido es de $620 y viene en caja horizontal de 4
botellas.
Mientras surgía la charla y nos tomamos 5 botellas (muy
bebible), Roy nos iba presentando cada plato que acercaba a la mesa. Tuvimos el
agrado de degustar unos “tiraditos” elaborados con método Uzu Zukuri.
El primer tiradito fue Salmon y maracuyá: carpaccio de salmón,
jugo de lima, miel de maracuyá, ciboulette y togarashi (mezcla de especias de
la comida japonesa).
Le siguió Shiromi Rocoto: carpaccio de shiromi, jugo de
lima, crema de rocoto, cilantro y polvo de umeboshi (encurtido de ume que es
una ciruela que se seca y se sala).
Y para finalizar un carpaccio de atún cubierto con crocante
de  echalottes y miel de maracuyá.
Luego llegó el turno de los rolls. Tako roll: salmón
ahumado, palta, philadelphia, cubierto con láminas de pulpo, crema de olivas y
teriyaki. En el mismo plato también teníamos rolls de palta y salmón fresco. El
siguiente plato fue de rolls de Ebi furai, philadelphia, sashimi de atún
cubierto en echalottes crocantes.
Para cerrar unos niguiris con lomo, fusión extraña pero que
funciona!!
Como si no hubiésemos tomado suficiente hizo su entrada un Rosell
Boher Brut
: espumante de método tradicional, 60% Pinot Noir, 40% Chardonnay;
uvas de Valle de Uco, con 30 a 36 meses sobre borras. Color piel de cebolla a
amarillo. En nariz frutas secas, frutas blancas, pan tostado y levaduras,
algunas notas florales. En boca burbuja fina y delicada, gran cuerpo y
consistente con nariz, fruta blanca, acidez marcada y leve nota cítrica
(pomelo).
Seguimos con un Rosell Boher Grand Cuvee Milessimee, mi
preferido, espumante de método tradicional, 85% Pinot Noir, 15% Chardonnay;
uvas de Valle de Uco, con 40 meses sobre borras. Amarillo dorado; en nariz es
intenso, notas presentes de pan tostado, fruta seca como avellanas, algunas
cerezas maduras y levaduras. En boca entra con una muy delicada burbuja, fruta
cocida, fresco y con gran cuerpo, untuoso, sabor intenso y final persistente.
La charla fue tocando temas como nuestros gustos; la política de la bodega en respetar los
tiempos de cada vino, incluso si algún producto ya no tiene stock en el
mercado; la llegada a los consumidores.
¿Se vendrán nuevas sorpresas?…
Yo que pensaba irme tranquilo a mi casa cuando Matías Torres García, presidente de la bodega, cede
de su propia colección
un Rosell Boher Gran Cuvee 70 Meses, método tradicional
compuesto por 90% Pinot Noir, 10% Chardonnay; uvas de Valle de Uco. El vino
base fue elaborado en 2008
y tiene 70 meses sobre borras. Producción limitada a
3800 botellas así que habrá que esperar el siguiente hasta el 2018. De color
asalmonado, mezcla de amarillo y cobrizo, se aprecia la persistente y fina
burbuja. Nariz compleja con notas de pan tostado,  pan brioche, miel, frutas secas y también
tropicales maduras. En boca con burbujas sutiles, refinadas, es un verdadero
placer, notas tostadas, fruta madura cocida, buena acidez, mucho cuerpo y
complejidad.

No alcanzan las palabras para agradecer a Miguel, Matías,
Carlos y a Roy por la increíble experiencia que nos permitieron compartir.
Gracias Pepe por estas joyas, la voluntad y el esfuerzo dan claramente sus
frutos.
¡Salud!

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