Barroco: brindis fastuosos y juegos de manos

El Barroco fue exceso y artificio: copas rebosantes en banquetes cortesanos, cristales tallados que reflejaban la luz de las velas, y escenarios donde los primeros ilusionistas se ganaban un nombre propio. Entre vinos que viajaban por Europa y magos que pasaban de la calle al teatro, el siglo XVII nos dejó un mundo dispuesto a dejarse sorprender.

Magia y Vino a través del tiempo – Cap. 14

El siglo XVII abrió paso a un tiempo en que la ostentación se convirtió en lenguaje común. En palacios franceses, ingleses e italianos, el vino era símbolo de prestigio y poder. Al mismo tiempo, en plazas y ferias empezaron a brillar artistas que, lejos de la solemnidad, buscaban asombrar a un público ansioso de maravillas. El Barroco no fue sólo un estilo artístico: fue un escenario donde el vino y la magia encontraron nuevas formas de expresarse.

Vinos barrocos: lujo y comercio

En Londres, Samuel Pepys anotó en su diario que en 1663 probó un vino llamado Ho Bryan (el actual Château Haut-Brion), y que tenía “un gusto particular que nunca antes había sentido”. Aquella mención contribuyó a cimentar la fama de Burdeos. [fuente: Diario de Pepys – Decanter].

Paralelamente, los ingleses se fascinaban con los vinos de Canarias (el “Canary”) y con el Sack español (término anticuado que se refiere al vino blanco fortificado de la España peninsular o de las Islas Canarias), que Shakespeare ya había puesto en boca de Falstaff en Henry IV y de Sir Toby Belch en Noche de Reyes. [fuente: Folger Shakespeare Library]

Falstaff – Wikipedia

«If I had a thousand sons, the first humane principle I would teach them should be, to forswear thin potations and to addict themselves to sack.» («Si tuviera mil hijos, el primer principio humano que les enseñaría sería a renunciar a las bebidas ligeras y hacerse adictos al Sack.») – Falstaff en Henry IV Parte 2

En Portugal, el oporto comenzaba a tomar la forma que hoy conocemos, y el Tratado de Methuen de 1703, conocido como el Tratado de Paños y Vinos, lo consolidó en el comercio con Inglaterra. [fuente: Wein.Plus]

Mientras tanto, en Italia, el Gran Duque Cosimo III de’ Medici fijó en 1716 los límites del Chianti Classico, en lo que puede considerarse una de las primeras denominaciones de origen. [fuente: Consorzio Chianti Classico]

En Alemania, la abadía de Johannisberg apostó todo al riesling, y hacia 1720 ya se registraban las primeras vendimias tardías que darían fama al estilo Spätlese. [fuente: Schloss Johannisberg]

Cosecha Tardía – Wein.Plus

El vino se volvía global, refinado y regulado: un verdadero protagonista del Barroco.

Vidrio y corcho: la botella moderna entra en escena

El Barroco fue el período en que el vino encontró nuevos aliados materiales. En Inglaterra, Sir Kenelm Digby perfeccionó, hacia la década de 1630, la botella de vidrio moderna: más gruesa, oscura y resistente, ideal para conservar y transportar vino. [fuente: Historias de Empaques – Kenelm Digby]

Onion bottle (botella cebolla) – Historias de Empaques

En la Champaña francesa, el monje benedictino Dom Pérignon introdujo hacia 1685 el uso del tapón de corcho para sellar mejor las botellas y preservar vinos espumosos; la leyenda lo consagró como “inventor del champagne”, aunque su aporte verificable fue el perfeccionamiento de mezclas y el cierre con corcho. [fuente: La historia del Champagne].

Imagen de un relieve con la silueta del monje Pierre Pérignon – ElMundo.es

La magia del Barroco: del mercado al escenario

Por otro lado, la magia también vivía su transformación. En 1635 se publicó, anónimamente, en Londres Hocus Pocus Junior: The Anatomie of Legerdemain (la anatomía de la prestidigitación), el primer manual ilustrado de juegos de manos. Una obra que combina elementos de manual de instrucción y de espectáculo, con el objetivo de enseñar a los lectores los principios y secretos de los diversos trucos realizados por los malabaristas y prestidigitadores. [fuente: Biblioteca del Congreso de U.S.A. – Hocus Pocus Junior]

Páginas del Hocus Pocus Junior – Imagen de Streets Of Salem

Poco después, en 1694, Jacques Ozanam publicó sus Récréations mathématiques et physiques, donde mezclaba acertijos, trucos y artificios que podían sorprender en un salón tanto como en una feria. [fuente: Gallica – Ozanam 1694]

Uno de los primeros nombres propios fue Isaac Fawkes (1675–1732), un inglés que maravillaba en ferias como la Feria de San Bartolomé de Londres. Su fama fue tal que incluso William Hogarth lo inmortalizó en una sátira. [fuente: Isaac Fawkes – Wikipedia]

Entre sus números más famosos estaban la producción de aves vivas, la transformación de huevos en pichones, relojes que se desmontaban y recomponían ante el público, y hasta un árbol que daba frutos en cuestión de segundos. También sumaba cartas y monedas, aunque su verdadera originalidad estuvo en presentarse con elegancia y dignidad, anunciando que sus maravillas no eran fruto de conjuros sino de pura destreza de manos. Fue, en definitiva, uno de los primeros ilusionistas modernos en profesionalizar la magia como espectáculo.

El cruce entre vino y magia

En un banquete barroco, el asombro se servía junto al vino. Copas de cristal de Murano o Bohemia reflejaban la luz de las velas mientras un mago hacía aparecer monedas o transformaba una baraja. El mismo impulso de ostentación que llenaba mesas con vinos exóticos empujaba a buscar trucos cada vez más elaborados. [fuente: Corning Museum of Glass – Glass 17th-19th century].

El Barroco fue el terreno ideal: magia y vino compartieron la misión de deslumbrar.

Curiosidades

  • La frase “¡Estoy bebiendo estrellas!”, atribuida a Dom Pérignon cuando “descubrió” el champagne, es un mito difundido desde el siglo XIX; no figura en documentos contemporáneos del monje. [fuente: History Hit – Dom Perignon].
  • En 1756, décadas después de Methuen, el valle del Duero fue demarcado oficialmente: es una de las primeras regiones vitivinícolas reguladas del mundo, antecedente directo de las DO modernas. [fuente: Diário de Trás-os-Montes – 250 anos de bons vinhos]
  • El término “hocus-pocus” aparece en inglés a comienzos del XVII, asociado a charlatanes y prestidigitadores; su etimología es incierta y en español, su expresión correspondiente es el famoso ABRAKADABRA. [fuente: Wikipedia – Hocus-Pocus].

Si recién llegás a la serie…

No te pierdas los capítulos anteriores, donde venimos haciendo un recorrido de la historia del vino y de la magia. Acá encontrarás el índice completo.

Lo que viene…

En el próximo capítulo viajaremos a las colonias, donde el vino cruzaba océanos y se adaptaba a nuevas tierras. En México, Perú, Chile y el Río de la Plata, las viñas crecieron con fuerza pese a prohibiciones y dificultades, y la magia tomó formas populares entre pulperas, misioneros y viajeros. El colonialismo no sólo llevó el vino a América: también abrió un escenario nuevo para la ilusión.

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@magiayvino | El arte de brindar con ilusión

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