La vendimia en cuarentena

El 2020 será un año para recordar por muchos aspectos y la pandemia del Coronavirus Covid-19 será uno de ellos. Faltando pocas semanas para que termine la vendimia, el gobierno lanzó un DNU que determina aislamiento social, preventivo y obligatorio. Pasados siete días de entrada en vigencia, ¿cómo influye la cuarentena en la industria?

A fin de entender cómo estaba pegando esta situación en la viticultura, consulté a varios actores de la industria para tener distintos puntos de vista y para mi sorpresa las voces fueron prácticamente unánimes.

A continuación cito a Julio Ramón Media, empresario propietario de Bodega Almahuar, que cuenta en primera persona lo que fue una vendimia aislada:

Cada año que transcurre la vitivinicultura tiene un problema adicional.

Cada vendimia venía acompañada de largas sequías, sobrestocks en las bodegas, políticas anti-exportación, cartelización del mercado interno, lluvias constantes, heladas más tempranas y algún que otro granizo.

Si bien, la actividad empresaria supone riesgo, trabajar en minimizarlo es una de las claves en el manejo empresario.

Este año, previo a declararse el aislamiento social, la situación pre-cosecha era grave. El abundante stock de vinos sin vender en bodegas, con un leve mejoramiento de la demanda exterior, dejaba a los productores ante un escenario limitado a tres opciones: 1) dejar la uva en la planta, 2) entregar la uva para vinificar a precios altísimos de elaboración, 3) entregar la uva sin precio ni fecha de pago.

Ninguno de estos escenarios contemplaba como se pagaba la cosecha y el acarreo de esta uva.

En las bodegas ocurría otro tanto, solamente la esperanza de colocar producto en el exterior permitía elaborar atisbos de planes productivos.
Con el aislamiento social vino el parate económico. Frenar una economía es un hecho sin precedentes a nivel mundial. Para la Argentina que movía su economía a escasa velocidad, a puro envión, en un vehículo totalmente destartalado y sin combustible, también era un escenario incierto.

Si bien el decreto 297/2020 la considera incluida dentro de las actividades exceptuadas, la mayoría de los cosechadores son trabajadores golondrinas. Muchos de ellos regresaron a sus hogares ante el desasosiego familiar que la emergencia sanitaria y el hambre representaba. Así las cuadrillas mermaron, pero ya mermaba la producción.

La falta de agua generó un raleo natural, con menos cosechadores, la zafra ahora era más lenta, los tiempos de acarreo también.

Nuestro enólogo, Walther Velázquez, está haciendo magia con su alquimia para resolver una elaboración distinta.

Nuestros vinos serán maravillosos, serán únicos, como siempre el beneficiado será el consumidor, porque los productores y los winemakers dejan todo para que su trabajo sea el mejor posible. Mas difícilmente esto se vea traducido en una mejora en sus economías.

Estamos seguros que la crisis por el virus va a pasar, y seguramente haya consecuencias económicas. Pero también me la juego a que los vinos de la cosecha 2020 tendrán una carga emotiva adicional. Cada botella que descorchemos en el futuro, de esta añada, tendrá grabada en nuestra memoria lo que pasó mientras levantaban la uva de las plantas para hacer ese vino.

Mientras tanto, ya terminada la vendimia en cuarentena, #YoMeQuedoEnCasa y me descorcho algo para seguir cumpliendo el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Esteban Bruno

Soy Lic. en Sistemas metido en el mundo del vino desde febrero de 2010. Me capacité en C.A.V.E. y junto a Maximiliano García hacemos El Vino del Mes. En el blog me encargo del diseño, edición, redacción y creación de contenidos. Llevo adelante las redes sociales de @elvinodelmes. Soy ilusionista y creador de #MagiayVino (@magiayvino). Toco la guitarra. Soy miembro fundador de Argentina Wine Bloggers y realizo las gráficas y algunas tareas de Community Manager.

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