Ilustración: champán, enciclopedias y prestidigitadores
El Siglo de las Luces quiso explicar todo con la razón. Pero entre enciclopedias, salones y tertulias, una copa de champán y un truco de prestidigitador recordaban que el asombro también tenía derecho a mesa.
Magia y Vino a través del tiempo – Cap. 16
Me gusta imaginar que entro a un salón parisino hacia 1750. Las velas iluminan paredes cubiertas de libros, los filósofos discuten a voz alzada, y en la mesa circulan botellas que ya no viajan en barrica, sino en vidrio oscuro y pesado. Copas que brillan, burbujas que ascienden, ideas que hierven.
La Ilustración, el movimiento que transformó la filosofía, la política, la ciencia y las artes, quiso clasificar el mundo entero en la Enciclopedia de Diderot y d’Alembert, 28 volúmenes que describían oficios, ciencias y artes. Sin embargo, entre definiciones y teorías, el vino y la magia encontraron su propio espacio: uno alegraba las discusiones, el otro desafiaba la lógica de los sabios.
El nacimiento del champán moderno
Como conté en el capítulo 14, el corcho fue clave para sellar botellas y preservar vinos espumosos. Pero la verdadera revolución vino de entender que una segunda fermentación en botella generaba esas burbujas que hoy asociamos con el champagne.
Ya en 1662, el inglés Christopher Merret había presentado, ante la Royal Society, un paper de 8 páginas titulado “Some observations concerning the ordering of wines” (algunas observaciones sobre la ordenación de los vinos), sobre cómo añadir azúcar a un vino tranquilo provocaba que se volviera “chispeante”:

“Our wine-coopers of later times use vast quantities of sugar and molasses to all sorts of wines, to make them drink brisk and sparkling, and to give them spirits, as also to mend their bad tastes”.
(Nuestros toneleros de los últimos tiempos utilizan grandes cantidades de azúcar y melaza en toda clase de vinos, para hacerlos beber frescos y espumosos, y para darles espíritu, así como para corregir sus malos sabores).

En Champagne, ese fenómeno, que al principio ocurría por accidente, empezó a controlarse con la práctica del tiraje: sumar azúcar y provocar la prise de mousse (toma de espuma). No siempre funcionaba; muchas botellas explotaban en las cavas de tiza, pero el encanto de las burbujas ganó la partida.
El decreto de Luis XV en 1728, que autorizó transportar vino en botella, abrió el juego. Un año después nació la primera casa dedicada solo a champán: Ruinart. Y en 1743 apareció Moët & Chandon, llevando el espumoso a las cortes europeas. Los salones de París adoptaron pronto la moda: brindar con burbujas era casi tan elegante como citar a Voltaire.
Entre cubiletes y enciclopedias
Mientras los enciclopedistas ordenaban el mundo en tomos, los magos empezaban a ordenar sus trucos en libros. En 1784, Henri Decremps publicó La Magie blanche dévoilée (La Magia blanca revelada), donde explicaba (y atacaba) los efectos de Giuseppe Pinetti, el gran mago italiano de la época. Ese mismo año, Pinetti imprimió en Londres su Physical Amusements and Diverting Experiments (Diversiones físicas y experimentos divertidos), donde presentaba su magia como “diversiones físicas” en sintonía con la moda científica.

Giuseppe (Joseph) Pinetti recorrió la Europa ilustrada vendiéndose como “profesor de matemáticas y filosofía natural”: un showman científico que mezclaba autómatas, cálculos prodigiosos y juegos de prestidigitación.
“to restore to life, in two minutes, a fly that has been drowned…”
(devolver a la vida, en dos minutos, una mosca que se ha ahogado…) -Pinetti, Physical Amusements, 1784.
¿Qué efectos se encuentran en su libro?
- Los cubiletes, el clásico juego de vasos y bolas, que ya venía de siglos atrás y ahora aparecía impreso en la obra de Ozanam y Montucla como parte de las “Recreaciones matemáticas y físicas”.
- El uso de la gibecière, la tradicional bolsa del mago (una especie de morral), para esconder cargas imposibles.
- Algunas técnicas de cartomagia como controles, forzajes y pases básicos que Decremps se ocupó de detallar (una especie de mago enmascarado del S.XVIII).
- También encontramos cajas mecánicas, juegos de aritmética y experimentos de física, mezclando ilusión con ciencia.

La increíble historia de la magia de Juan Tamariz
No era casual: en un siglo donde se clasificaban insectos y minerales, también se clasificaban los secretos del ilusionismo.
Electricidad y espectáculo
Otro de los personajes curiosos fue Jacob Philadelphia, que recorría Europa presentando “experimentos científicos” con electricidad y magnetismo. Usaba botellas de Leiden, ruedas electrostáticas y choques que hacían saltar chispas en la penumbra. El público veía ciencia, pero también magia. Tanto que en 1777 el físico Georg Christoph Lichtenberg lo ridiculizó en un famoso cartel satírico, acusándolo de charlatán. Entre el laboratorio y el teatro, Philadelphia mostró que la frontera entre experimento y prestidigitación era muy delgada.
Copas y trucos en la misma mesa
Me gusta pensar que, en un mismo salón, podía darse esta escena: alguien brinda con una copa de champán Ruinart, mientras otro lee en voz alta un artículo de la Encyclopédie, y en la esquina un prestidigitador hace aparecer una bola debajo de un vaso. Todo junto: burbujas, razón y asombro.
El vino encontraba su lugar como lubricante de ideas y símbolo de refinamiento. La magia, como entretenimiento que podía explicarse en libros, pero que en vivo seguía sorprendiendo. En ambos casos, lo importante era compartir: discutir, brindar, asombrarse.
Curiosidades
- “Vin du diable” (vino del diablo): en Champagne se llamó así al espumoso por las botellas que explotaban en las cavas durante la toma de espuma. [fuente: Revista Dynastie – Champaña]
- Decremps: polémica… y gran éxito editorial. Sus libros de “magia blanca” abrieron debate al explicar métodos de cubiletes, morrales y cartas. Fue acusado de traidor pero al mismo tiempo tuvo mucho éxito (reimpresiones, suplementos, prensa). [fuente: Wikipedia – Henri Decremps]
- Ozanam y Montucla pusieron juegos de magia en el mismo tomo que geometría y óptica: un guiño de que la Ilustración no temía al entretenimiento.
- En marzo de 1735, una ordenanza real francesa fijó por primera vez la capacidad estándar (0,93 L) y el peso mínimo de las botellas de champán, y dispuso que el corcho se asegurara con un cordel de tres hebras cruzado, para resistir la presión del gas. Esta regulación permitió mejorar el transporte y almacenamiento del espumoso. [fuente: Degustadores – Historia de la botella de champagne]
Si recién llegás a la serie…
No te pierdas los capítulos anteriores, donde venimos haciendo un recorrido de la historia del vino y de la magia. Acá encontrarás el índice completo.
Lo que viene
La Ilustración nos mostró que el asombro podía convivir con la razón. El próximo capítulo nos llevará a tiempos de revoluciones: de Francia a nuestro Río de la Plata, del champagne que conquista Rusia a los salones donde la magia se vuelve ciencia.
🪄🍷
@magiayvino | El arte de brindar con ilusión
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Invitame una copa
Vengo del mundo IT y encontré en el vino una forma de contar historias, descubrir lugares y compartir experiencias. Me capacité en C.A.V.E. y desde El Vino del Mes escribo sobre vino argentino con una mirada cercana y curiosa. También soy ilusionista, creador de #MagiayVino (@magiayvino), guitarrista y miembro fundador AWB.
