No se puede hacer más lento
Como mucho saben, uno de los pilares de nuestras veladas es la magia. Intentamos, a través de la ilusión,  lograr trasportar a nuestros invitados a un lugar de disfrute. 
En varias notas que publiqué hice mención a uno de los maestros que marcó mi rumbo en el arte de la prestidigitación: René Lavand.
Lamentablemente hoy ha partido con su baraja hacia otro mundo donde, no tengo dudas, deslumbrará a un nuevo público.
Así se definía él: «La única misión del artista es convencer al mundo de la verdad de su propia mentira. No hay artista sin estilo y yo creo que logré añadir belleza al asombro al arrimarle al ilusionismo una dosis de poesía y dramatismo»

Hasta siempre René!!

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