Recorrimos Alandes con el Turco Karim en Wine O’Clock

El 18 de noviembre se cerró el ciclo 2025 de Special Nights en Wine O’Clock Deco, y tenía que ser a lo grande. Casa llena, la energía típica de “última función” del año y, como protagonista, uno de esos personajes que combinan cabeza de enólogo y alma de contador de historias: Karim Mussi, “El Turco”.

En esta ocasión, el foco estuvo puesto en Bodega Alandes, uno de los varios proyectos que encabeza, y que tiene una idea muy clara detrás: mostrar, en la copa, cómo cambia un mismo varietal cuando se expresa a lo largo de la cordillera de los Andes.

Como siempre, María Belén (Len) Carranza puso la casa, la mesa y el clima perfecto. Delicatessens, copas servidas a buen ritmo y ese ambiente de living agrandado que tiene Wine O’Clock, donde uno se siente más invitado que cliente.

Quién es el Turco y cómo surge Alandes

Antes de meternos copa por copa, vale frenar un minuto en la historia del tipo que estaba del otro lado del sacacorchos.

Karim Mussi es enólogo y emprendedor por vocación. Preside Altocedro desde 1999, su bodega de terroir en La Consulta, y desde 2012 está al frente de Alandes, proyecto que, como su nombre lo indica, busca hacer vinos con uvas provenientes de distintas zonas a lo largo de la cordillera.

Su obsesión —y se nota cuando habla— es La Consulta, ese rincón del Valle de Uco que defendió cuando todavía no estaba de moda poner el nombre del paraje grande en la etiqueta. Altocedro nace justamente como una bodega “nacida y criada” en ese lugar, con vinos pensados para expresar el terroir antes que la mano del enólogo.

Con Alandes, en cambio, la idea es otra: tomar la experiencia acumulada en La Consulta y salir a buscar cómo se comporta el Malbec (y otros varietales) cuando uno se mueve desde los Valles Calchaquíes, baja por Valle de Uco y termina en Patagonia. Tres regiones, un mismo varietal, exacto protocolo de elaboración… y el terroir haciendo su trabajo.

En la copa se nota. Y en la forma en que lo cuenta, también.

Los Pasos Semillón 2024 – Abrir la noche con frescura

Aunque la velada era “Alandes” de punta a punta, Mónica Senra, Brand Ambassador de Karim Mussi, decidió que arranquemos con un vino de otro proyecto: Los Pasos Semillón 2024, un blanco de Valle de Uco, sin paso por madera, pensado justamente para abrir el juego.

Es un Semillón que va por el lado de la pureza: fruta blanca, algo de flores, una sensación de uva fresca y una acidez que limpia el paladar sin volverse filosa. Los Semillón de Karim suelen trabajar sin roble, buscando textura desde el viñedo y la fermentación, más que desde la barrica.

En la copa se siente joven, directo, con ese punto de sencillez bien entendida que te hace decir “servite otro que todavía estamos arrancando”. Ideal para acompañar las primeras cosas de la mesa y, sobre todo, para ir bajando un cambio de la vorágine del día.

Proyecto Alandes: un Malbec a lo largo de los Andes

Una vez acomodados y con el Semillón haciendo su trabajo de afinación de paladar, entramos en el corazón de la degustación: la trilogía de Malbec de Alandes.

Karim explicó que la idea de esta Triada de Malbec a lo largo de los Andes es trabajar tres Malbec de tres zonas muy distintas —Valles Calchaquíes, Valle de Uco y Patagonia— elaborados bajo un mismo criterio: fermentación en vasijas de concreto, uso medido de madera (aprox. 70% del vino pasa unos 10 meses por barrica usada) y la misma búsqueda de fineza y equilibrio. Así, lo que cambia realmente es el lugar.

Un detalle lindo, que contó mientras íbamos probando, es que cada etiqueta está dedicada a un prócer argentino:

  • Valles Calchaquíes: Manuel Belgrano por la Batalla de Salta donde vistió a los cardones para aparentar tener más soldados.
  • Mendoza: José de San Martín por el Cruce de los Andes, campaña que inició y finalizó en el Valle de Uco.
  • Patagonia: Julio Argentino Roca por el Abrazo del Estrecho de Magallanes. Encuentro con el presidente chileno donde se establecieron los límites cordilleranos.

Más allá del guiño histórico, el juego es claro: un mismo Malbec, tres latitudes, tres caras.

Alandes Malbec Valles Calchaquíes – Altura, sol y nervio norteño

El primer Malbec de la triada vino del norte: Valles Calchaquíes.

En nariz aparecen frutas negras maduras, algo de especias y esa sensación casi “soleada” que suele dar el norte, pero sin caer en el exceso de madurez. En boca es amplio, con volumen, pero al mismo tiempo tiene un nervio muy claro: acidez firme y taninos con textura, de esos que marcan presencia pero no raspan.

Karim fue mechando anécdotas de viajes, productores y microparcelas de altura mientras nosotros íbamos viendo cómo, a pesar de la elaboración cuidada, lo que manda es el clima extremo y la altura: días de mucho sol, noches frías, pieles gruesas, concentración. Un norte intenso, pero afinado.

Alandes Malbec Uco Valley – La Consulta en clave de montaña

El segundo vino nos trajo de vuelta a “la casa espiritual” del Turco: Valle de Uco, y dentro de Uco, el universo que él mejor conoce: La Consulta y zonas vecinas.

Acá la fruta se muestra más ensamblada: ciruelas, algo de violetas, una nota de hierbas secas y un fondo ligeramente especiado. En boca, el Malbec de Uco es un poco menos salvaje que el norteño: tiene estructura, pero se siente más lineal, más largo, con una acidez muy bien integrada que invita al segundo trago.

Mientras probábamos, Karim volvía una y otra vez a la idea de que La Consulta fue, durante años, “la gran olvidada” de Uco, y que parte de su trabajo fue justamente ponerla en el mapa a través de Altocedro primero y ahora con esta mirada “a lo largo de los Andes”.

Es un Malbec que combina elegancia con seriedad, sin perder el costado disfrutable.

Alandes Malbec Patagonia – Frío, latitud y otra textura

El tercer Malbec de la triada nos llevó al sur, a Patagonia, específicamente al Alto Valle de Río Negro.

Si los dos primeros eran como primos de distintas provincias, este patagónico es el pariente que vive lejos y habla parecido, pero con acento distinto.

La fruta vira un poco hacia lo rojo y lo negro más fresco; aparece algo de grafito, una sensación más “austera” en nariz. En boca se nota el clima más frío y la latitud: el vino es más tenso, más recto, con taninos finos y un final largo, más apoyado en la acidez que en la voluptuosidad.

La gracia de probar los tres seguidos es justamente esa: mismo varietal, protocolo parecido, y sin embargo la copa cambia como si fueras pasando diapositivas de paisaje. Ahí entendés de qué va, en serio, esto de “A lo largo de los Andes”.

Paradoux Blend Non-Vintage – La paradoja hecha corte bordelés

El quinto vino de la noche fue el Paradoux Blend, un corte bordelés pentavarietal: Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot y Petit Verdot, en partes iguales.

Karim contó que el nombre juega con la idea de “paradoja”: un vino que mezcla lo clásico (la inspiración bordelesa) con lo experimental (la libertad de crear un blend sin añada, con cinco cepas, en Mendoza).

En la copa se siente complejo, con muchas capas: primero aparece la fruta negra y roja madura, después las notas de especias, algo de cacao y un toque de madera bien integrada (pasa unos 18 meses en barricas de roble francés).

En boca es amplio, envolvente, con taninos presentes pero redondos y un final largo que deja la sensación de vino “serio”, de esos que piden sobremesa larga y charla sin apuro.

Alandes Gran Cabernet Franc 2023 – La joyita de Loire en clave Uco

El sexto vino fue, para muchos, el momento bisagra de la noche: Alandes Gran Cabernet Franc 2023.

Karim lo definió como su homenaje personal al Cabernet Franc del Valle del Loira, pero pasado por el filtro de Valle de Uco. El vino proviene de viñedos de altura en La Consulta y Vista Flores, y se elabora en pequeñas vasijas de concreto, con una crianza de alrededor de 18 meses en barrica francesa, según la añada.

La producción es muy limitada (en esta cosecha, apenas unas 3.300 botellas), y se nota el nivel de cuidado. En nariz hay fruta roja fresca, algo de pimiento rojo dulce muy delicado, hierbas, especias y una nota floral que lo hace súper atractivo. En boca es largo, con una textura casi cremosa, taninos firmes pero finos y una acidez que le da mucha vida.

Es de esos vinos que uno se imagina fácilmente en mesa, acompañando un buen plato, pero también como protagonista único: copa en mano y tiempo para prestarle atención.

Paradoux Blanc de Blancs – Cerrar con un blanco de guarda

Cuando todos dábamos por sentado que el cierre iba a ser tinto, Karim nos cambió la jugada: el último vino fue el Paradoux Blanc de Blancs, un blanco de corte bordelés con 2/3 de Semillón y 1/3 de Sauvignon Blanc, fermentado y criado en barricas, con trabajo de lías (“sur lie”) durante unos 14 meses.

La botella ya avisa que esto no es un blanco “ligerito para picar algo”: tapón DIAM 30, pensado para la guarda, y una presencia en copa que lo confirma.

En nariz aparecen notas de frutas blancas, algo de cítricos maduros, miel, flores secas y un fondo de pan tostado y frutos secos que viene del contacto prolongado con las lías y la barrica. En boca es voluminoso, con muy buena estructura, una acidez que sostiene todo y un final largo, salino, que te deja pensando.

Fue, literalmente, “una locura de blanco” para cerrar la noche al revés de lo que uno esperaría… pero muy en línea con ese juego permanente de paradojas que propone el proyecto.

Len, la casa y las risas

Más allá de las copas —que fueron muchas y muy buenas—, hay algo que se repite cada vez que voy a una edición de Special Nights en Wine O’Clock Deco: la sensación de estar en una casa abierta al disfrute.

Len no solo cuida los detalles de la mesa y la selección de delicatessens; también arma un clima donde el enólogo se relaja, cuenta anécdotas, se ríe, escucha preguntas y comparte historias que no siempre aparecen en las gacetillas.

Con Karim en modo “Turco total”, la noche fue una mezcla perfecta de humor, data técnica bien bajada a tierra y mucho contenido sobre terroir, historia y decisiones enológicas. De esas veladas donde uno aprende sin sentir que está en una clase.

En una parrilla de la ruta, donde paran los camioneros, comimos asado con «vino de la casa». Estaba refrescado y era un vino digno… ¿Saben cual era?… Uvita de cartón… Lo importante es «vino, o no vino»…

El Turco Karim

Resumen de una gran Special Night

Si me tengo que quedar con una idea, es ésta:
Alandes no es solo “otra bodega más” en el mapa; es un proyecto pensado para que el vino funcione como mapa en sí mismo. Una triada de Malbec que te lleva del norte a la Patagonia, un blend paradojal que mezcla tradición y juego, un Cabernet Franc que mira al Loire desde Uco y un Blanc de Blancs que reivindica la guarda en blanco.

Y todo eso contado en primera persona por su propio creador, en el living extendido de Wine O’Clock, con Len sosteniendo la escena desde la hospitalidad y el detalle.

Si te gusta descubrir proyectos con concepto, historia y vinos que invitan a pensar, no pierdas de vista las próximas ediciones de Special Nights. Y si encima te cruzás con el Turco y sus Alandes, mejor tener la copa lista: el viaje a lo largo de los Andes arranca en el primer sorbo.

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