Okito y Fu-Manchú: linaje, exotismo y escenario argentino

Mi amigo Leo —la otra mitad de TATE & LEO— siempre arranca las presentaciones con una frase que es puro timing: “Vengo de una familia de magos. Mi abuelo era mago… mi padre era mago… y a mí tampoco me gusta trabajar”. El chiste funciona por una razón simple: todos, incluso sin saberlo, venimos de alguna forma de linaje. Algunos heredan oficios, otros refranes, otros recetas. En la magia, los linajes son literales. Y en el vino, también.

Cuando me paro frente a una vitrina del Museo Argentino de Magia veo el gorro chino bordado de Fu-Manchú, una caja lacada y una calavera que parece sonreír, siento lo mismo que cuando entro a la sala de barricas de una bodega centenaria: la sensación física de que algo estuvo ahí mucho antes de que yo llegara… y va a seguir ahí después. Eso es un linaje. Eso es lo que los Bamberg fueron para la magia del mundo y lo que Fu-Manchú fue —y sigue siendo— para la magia argentina.

Magia y Vino a través del tiempo — Cap. 27

Durante más de dos siglos los Bamberg fueron lo que Goyenechea, Canale, Bianchi, López, Catena Zapata o Arizu (Luigi Bosca) son para el vino: familias que construyen su nombre generación tras generación.
Magos que se transmitían secretos como si fueran cepas.
Un oficio que se decantaba lentamente.

Esta es la historia de cómo esa dinastía mágica desembocó en Buenos Aires, moldeó nuestra identidad escénica y dejó una institución que hoy sigue viva: el Bazar de Magia.

El linaje Bamberg: siete generaciones como siete añadas

La saga arranca con Jasper Bamberg, alquimista y brujo del siglo XVIII. Sigue con Eliazar «El diablo cojo», que había perdido una pierna y usaba su prótesis de madera ahuecada para hacer aparecer y desaparecer objetos. Continúan David Leendert Bamberg y su hijo Tobías, magos de la corte.

Houdini, Ching Ling Foo y Okito. Imagen tomada de Junior Magicians’ Circle Magic Lessons: Okito (Lesson 6)

Después viene David Tobias I «Papá Bamberg» quien también sería mago de la corte holandesa. Uno de sus hijos, nacido en 1875 y llamado Theo, es conocido artísticamente como Okito (anagrama de TOKIO): inventor, ilusionista refinado, maestro de los aparatos orientales y figura clave en la transición entre la magia victoriana y el espectáculo moderno.

Okito, a quien ya presenté en el capítulo 22, viaja por el mundo, trabaja con Thurston, hereda parte del legado de Kellar y se gana un lugar entre los grandes del siglo XX, junto a Houdini y Ching Ling Foo. Su estilo —preciso, silencioso, cargado de estética oriental— sería la base del trabajo de su hijo.

Porque la dinastía aún tenía un as bajo la manga.

David Tobias Bamberg II: el nacimiento de Fu-Manchú

David Bamberg II nace en Londres en 1904 y desde muy chico respira magia. En vez de patear una pelota, él se escondía en el taller de su padre para estudiar mecanismos. Crece viendo a Houdini, Malini, Thurston.
A los 12 ya trabaja como asistente; de adolescente entra en compañías itinerantes; y cuando conoce a Thurston —cuentan— sale del teatro sabiendo que su destino era tener su propio número de ilusiones.

El nombre “Fu-Manchú” llega porque devoraba las novelas de Sax Rohmer. Era un chico fascinado por ese imaginario orientalista que después marcaría su estilo.

Pero lo interesante es que ese exotismo no aparece como una “máscara”, sino como un lenguaje heredado: su padre ya trabajaba con aparatos chinos y japoneses, con cajas lacadas, con rutinas fluidas y altamente visuales.
Fu-Manchú toma todo eso y lo vuelve teatro.

Las giras que lo convierten en estrella

La gran explosión llega en 1932, cuando Fu-Manchú cruza el Atlántico rumbo a España casi a ciegas. Carlos Lamas, mago chileno que vivió en España, cuenta —en La increíble historia de la magia, tomo 2, de Tamariz— que embarca en el Alcántara con toda la compañía y el equipo escénico, pero “en una gira a la aventura, sin ningún contacto ni representante” en destino.

El debut en Vigo, un martes 13 y con afiches amarillos —color de mala suerte en el ambiente teatral— arranca con el teatro a medio foro, pero el boca a boca y la crítica lo dan vuelta: en pocos días las funciones se llenan, el empresario amplía la gira por Galicia y Asturias y, más tarde, por Cataluña y Madrid. Allí, la noche del estreno, el propio Jacinto Benavente se asoma al camarín para felicitarlo.

Después de esa temporada, Fu-Manchú ya no es un desconocido: la ruta se abre hacia Portugal, México, Argentina y Estados Unidos, y en nuestra región encuentra algo más que público; encuentra hogar.

Buenos Aires: donde la dinastía cambia de apellido y se vuelve argentina

En 1928 llega a Sudamérica contratado por The Great Raymond. En 1929 debuta en el antiguo Teatro San Martín con su espectáculo propio y ahí nace el Fu-Manchú que recordamos.

Imagen tomada de La Nación

Las crónicas hablan de un show de dos horas: cajas orientales, apariciones, sombras chinescas, animales, humor, charlas con el público. A diferencia de tantos ilusionistas mudos, Fu hablaba. Comentaba. Hacía chistes. Creaba un personaje.

Imagen tomada del video El increíble mago Fu Manchú

Y había un número que se volvió legendario: “El Bazar de Magia”.

El cliente pedía objetos imposibles y el mago los producía uno a uno.
Un número tan poderoso que años después inspiró el nombre del local fundado por Martín Pacheco en Buenos Aires: el Bazar de Magia, que hoy es tienda, escuela, museo y corazón de la magia argentina.

Ese es el tipo de herencia que no se inventa: se reconoce.

La escuela y el legado: nace la magia argentina moderna

En 1968 Fu abre el Centro Mágico Fu-Manchú en Riobamba 143. Una mezcla de tienda, sala íntima y academia. Por ahí pasan René Lavand, Fantasio, Charly Brown y toda una generación que hoy define nuestra escena.

Tras su muerte en 1974, su compañera Lola continuó el proyecto.
Años después, Martín Pacheco asumió la tarea de conservar, restaurar y transmitir ese linaje, creando un archivo único en Hispanoamérica y editando el libro Fu Manchú. Una vida para la magia, la nueva edición —comentada y ampliada— de la autobiografía original Illusion Show de David Bamberg.

La presentación de Sebastián Tabany en La Nación fue precisa: “es una crónica histórica, una biografía cultural y merecido homenaje”. Tabany, que además de periodista es guionista, director de cine y mago, entiende por qué este libro importa: porque muestra cómo un artista extranjero termina siendo una pieza fundamental de la cultura argentina.

El hilo líquido: cómo la dinastía Bamberg se conecta con el vino

La relación no es anecdótica: es conceptual.

1. Las generaciones

Los Bamberg fueron siete generaciones de artistas.
En Argentina, bodegas como Goyenechea (cinco generaciones), Canale (5), Bianchi (4), López (5), Catena Zapata (4) o Arizu (4) guardan genealogías similares.

Un linaje no es una secuencia: es un estilo que se afina.
Eso vale para un truco… y para un Malbec.

2. La magia de los líquidos

Dentro del arsenal Bamberg hay una línea clara: los líquidos en escena. Theo Bamberg, Okito, crea el famoso vaso Okito, un diseño de vaso doble que permite trabajar con leche o agua real y, al mismo tiempo, hacer aparecer y desaparecer objetos dentro del mismo recipiente.

En los volúmenes clásicos dedicados a la familia —como The Oriental Magic of the Bambergs de Robert Albo— aparecen descritos efectos como la producción de un gran bowl lleno de agua bajo un paño, la producción de varios vasos con líquido y un número donde un bowl se llena con papel picado y éste se transforma en líquido.

En la colección “Albo 12 – The Ultimate Okito” —un box que incluye libro y ocho DVDs dedicados a la vida y la magia de Okito— se anuncian varios de estos efectos con líquidos, y en el DVD 5 aparece incluso un “Confetti to Wine Bottle”, donde un puñado de papel picado termina convertido en botella de vino. No tengo la colección física para verificar la rutina paso a paso, pero el listado completo de contenidos puede consultarse en la página de Martin’s Magic, donde se detalla ese número dentro del índice de efectos.

Si en Roma el vino era símbolo sagrado, y en la Edad Media era medicina, acá es un canal estético: el líquido como ilusión.

3. Las ciudades del vino en el recorrido Bamberg

Las giras de Fu-Manchú pasan por regiones que hoy asociamos directamente al vino:

  • Galicia (Albariño, Ribeiro)
  • Cataluña (Priorat, Penedès)
  • Lisboa (Vinho Verde, Dao)
  • Buenos Aires (centro cultural donde se mezclaba vermut, varietales y varieté)

No es difícil imaginar a los espectadores que salían del teatro y seguían la noche con un jerez o un vino de Catalunya. El espectáculo y el vino siempre fueron vecinos.

4. El linaje que continúa sin sangre

Algunas bodegas siguen vivas aun cuando la familia original ya no está.
Se sostiene el estilo, no el apellido.

Con Fu-Manchú pasa lo mismo.
Él fue “el último de la saga Bamberg”, pero su estilo se multiplicó:

  • en sus alumnos,
  • en el Bazar de Magia,
  • en las escuelas actuales,
  • en los magos que hoy trabajan en bodegas, peñas y festivales,
  • en los que enseñan sin saber que están transmitiendo su sombra,
  • en la gran obra de Martín Pacheco.

Su linaje sigue, aunque no lleve su nombre.

Curiosidades

  • Houdini como asistente involuntario
    De niño, David Bamberg hizo un truco frente a la Sociedad de Magos Americanos (S.A.M.) y usó a Houdini como ayudante improvisado. La anécdota aparece recordada en Illusion Show. [fuente: Wikipedia – Fu-Manchú]
  • El origen del nombre “Bazar de Magia”
    El número más famoso de su show —“Bazar de Magia”— fue el que inspiró el nombre del actual negocio, museo y escuela de Martín Pacheco. [fuente: El pez digital – Magia de museo]
  • La edición definitiva de su vida
    El libro Fu Manchú. Una vida para la magia (Bazar de Magia, 2024), editado por Martín Pacheco, recupera, traduce y amplía la autobiografía perdida de Bamberg con documentos inéditos. [fuentes: Bazar de Magia / La Nación]
  • Evita en Riobamba 143
    Una crónica periodística recuerda que Eva Duarte, antes de ser Evita, se presentó a un casting en la compañía de Fu-Manchú… y no quedó. Luego en una presentación en la Quinta de Olivos, ya siendo Evita, se puso de espaldas durante todo el show de Fu. [fuente: La Nación – «Ella no olvidaba»]
  • Vinos «Fu Manchu» en el mundo
    Kalma Wines (Sicilia) y Dr Plonk (Australia) lanzaron vinos llamados “Fu Manchu”, apropiándose de la iconografía del mago para etiquetas experimentales.

Nota: la imagen de Fu, usada en la portada,
fue tomada del poster «Conejos», diseñado por
Sirio un caricaturista Cubano en los años 30,
que se consigue en Bazar de Magia.

Si recién llegás a la serie…

No te pierdas los capítulos anteriores, donde venimos haciendo un recorrido de la historia del vino y de la magia. Acá encontrarás el índice completo.

Lo que viene…

Si los Bamberg fueron el linaje que nos adoptó, el capítulo siguiente explora el movimiento inverso: la magia nacida acá, en bodegas, peñas y escenarios argentinos donde el vino ya no es un decorado sino un protagonista.

La magia criolla.
El vino propio.
La tonada que aparece cuando uno deja de heredar… y empieza a crear.

🪄🍷
@magiayvino | El arte de brindar con ilusión

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