Magia natural y vinos curativos

Curas imposibles, pócimas de viñedo, y la ilusión como arte medicinal. En este nuevo capítulo nos adentramos en un mundo donde el vino fue medicina, y la magia… también.

Magia y Vino a través del tiempo – Cap. 9

Cuando uno piensa en vinos curativos, tal vez le vengan a la cabeza imágenes de monjes medievales o farmacopeas del siglo XIX. Pero la idea de que el vino podía sanar tiene raíces más profundas, ligadas a la llamada magia natural de los siglos XIV y XV. Esta corriente filosófico-científica creía que la naturaleza escondía virtudes ocultas, accesibles a quienes sabían leer sus signos: astrólogos, alquimistas, herbolarios… y también algunos ilusionistas.

Vino, botica y bienestar

Durante estos siglos, época conocida como la Baja Edad Media, el vino se mezclaba con hierbas, resinas, cortezas y flores. Los vinum medicatum o vinos preparados eran moneda corriente en recetarios médicos y grimorios. En el capítulo anterior hablamos del Liber de vinis, atribuido a Arnau de Vilanova, donde se detallaban más de 50 preparados vínicos con funciones terapéuticas.

Lo fascinante es que muchos de estos preparados también formaban parte de rituales mágicos: se bebían bajo ciertas fases lunares, o se dejaban reposar en recipientes con símbolos grabados. Para algunos, eran medicina. Para otros, conjuros. Trazando un paralelismo a través de los siglos, ¿podríamos decir que fueron los antecedentes de la biodinamia? Una pócima que curaba el cuerpo y, por qué no, el espíritu.

Grandes textos como el Tacuinum Sanitatis (lat. Tablas de la Salud) —manual medieval sobre salud y bienestar, basado en el Taqwim al‑sihha, un tratado médico árabe—, traducido del médico árabe Ibn Butlân en Palermo, dedicaban secciones al vino: se recomendaban vinos “dorados” para aliviar el cansancio, vinos fragantes para el ánimo, e incluso se advertía sobre el exceso en niños. Ahí ya no era solo bebida europea: era medicina visual y ritual.

La siguiente es una galería de páginas del Tacuinum Sanitatis tomadas de MeisterDrucke.

La Escuela Médica de Salerno (Italia) difundió obras como el Regimen sanitatis Salernitanum, donde se detallaban usos medicinales del vino: como antiséptico (para limpiar heridas), digestivo y tónico general. Uno de los médicos responsables fue Ugo Borgognoni de Lucca (m. ca. 1258).

Regiones, viñedos y saberes

El cultivo de la vid se expandió y consolidó en regiones que hoy seguimos asociando al buen vino. En La Toscana, los viñedos de Chianti empezaban a tomar forma. En Borgoña y el Valle del Loira, los monjes cistercienses seguían clasificando terrenos y mejorando técnicas. Incluso en regiones germanas, como el Rin y Mosela, surgieron los primeros vinos blancos con fama de “ligeros y digestivos”.

La investigación me llevó al post de la Dra. Julia Martins, especialista en historia de la medicina, que habla del Hippocras: vino dulce con especias como canela o clavo, tan popular entre nobles como recetado por médicos en banquetes aristocráticos, cuyo nombre deriva de Hipócrates y que su receta, cuenta la Dra. Martins, variaba según la región.

Fabricación y degustación del Hipocrás – Wikipedia

Y lo más interesante: estos vinos no se bebían solo en el ámbito privado. Se ofrecían en mercados, peregrinaciones, fiestas populares, e incluso en espectáculos.

El ilusionismo como medicina visual

En paralelo a los vinos curativos, en la Baja Edad Media empezaron a circular figuras que unían ciencia y espectáculo: verdaderos ilusionistas que usaban la percepción visual como un puente simbólico entre lo racional y lo mágico.

Uno de los casos documentados es Giovanni da Fontana (ca. 1395–c. 1455), médico e ingeniero veneciano formado en la Universidad de Padua. En su obra Bellicorum instrumentorum liber, que estaba ilustrada y en algunas partes cifrada (ver La Serpiente Mnemónica), construyó mecanismos engañosos —como autómatas, espejos dobles, linternas mágicas y dispositivos para teatro religioso— destinados a producir efectos asombrosos. Él mismo aclaraba que no invocaba lo sobrenatural, sino que sus artefactos se basaban en principios físicos y ópticos.

Bruja de Fuego – Se considera entre los primeros diseños de una Linterna Mágica.
Feuerhexe aus Johannes <de Fontana>: Bellicorum instrumentorum liber cum figuris – BSB Cod.icon. 242, Bl. 63v – WikiMedia

En «Giovanni de la Fontana, engineer and magician«, Amelia Carolina Sparavigna cuenta que Fontana dibujó dispositivos que podían distribuir líquidos ocultos o generar efectos de luz y movimiento que confundían al ojo. Si se los hubiese aplicado al vino en un banquete cortesano, dichas máquinas habrían generado el efecto de copas que se llenan solas o líquidos que cambian de color con un gesto.

Magia natural, ciencia y supervivencia

La magia natural convivía con la medicina y la alquimia, una zona gris entre la razón, la fe y el espectáculo. Algunos médicos o herbolarios eran acusados de brujería por sus prácticas atrevidas. Un ejemplo fue Michele Savonarola (ca. 1385–c. 1466), médico florentino abuelo del famoso Girolamo, autor de tratados como Libro della natura et virtu delle cose. Describía elaboraciones como “vinos cocidos con coral” o “aguas ardenti” que se creía curaban malestares y protegían del mal, lo cual le ganó sospechas incluso en su entorno.

Magia y Vino: un nexo simbólico

Durante los banquetes medievales o ferias populares, el vino no sólo se bebía: se manipulaba. Líquidos infusionados, se presentaban en copas dobles o se usaba polvo vegetal para cambiar el color con el calor de la mano. Estas ilusiones visuales servían para reforzar la experiencia del vino curativo, el misterio del remedio y la fascinación del público.

Todo era ritual: vasos dibujados con símbolos astrológicos, mezcla de aromas, gestos dramáticos… lo que degustaba el cuerpo y cautivaba la mente.

Curiosidades de Magia y Vino en esta etapa

  • En el Herbarium Apuleii Platonici (Montecassino, 1481), se incluyen varias plantas usadas en vinos curativos y tónicas espirituales. [fuente]
  • El Tacuinum Sanitatis describe al vino fragante (vinum odoriferum) como útil para calmar el espíritu y tratar afecciones oculares y digestivas. [fuente]
  • El término vinum sapientiae aparece en algunos textos alquímicos del siglo XIV como un preparado que supuestamente facilitaba la contemplación y concentración. (Testimonios indirectos en herbarios y tratados alquímicos)
  • Los prestidigitadores usaban vasos con doble fondo o cámaras secretas para hacer efectos con vino, o también, colorantes naturales para simular efectos ilusorios. Esa tradición llega documentada en The Discoverie of Witchcraft de Reginald Scot (1584) atribuyendo raíces medievales. [fuente]

Si recién llegás a la serie…

No te pierdas los capítulos anteriores, donde venimos haciendo un recorrido de la historia del vino y de la magia. Acá encontrarás el índice completo.

Lo que viene…

De los monasterios y las recetas curativas, saltaremos a los castillos y las cortes, donde el vino se servía en copas de plata y la magia se disfrazaba de espectáculo. En el próximo capítulo, conoceremos a trovadores que hacían rimar el vino con el encantamiento, ilusionistas que deslumbraban a la nobleza, y regiones como Burdeos que empezaban a escribir su leyenda. La magia y el vino, ahora como símbolos de placer, poder… y seducción.

🪄🍷
@magiayvino | El arte de brindar con ilusión

¿Te gustó la nota? Si querés, podés apoyar al blog:

Invitame una copa